«Un mal clientes es nocivo para la salud».

Si hay algo peor que no tener clientes, es tener malos clientes. Si un cliente no es bueno para el negocio, simplemente no debería ser un cliente. El cliente correcto siempre tiene la razón, y hablamos de esa maravillosa media naranja que aprecia nuestro trabajo, y nos esforzamos para superar sus expectativas. Pensemos en lo mejor para el negocio y para nuestro equipo de trabajo. Un mal cliente es el que constantemente altera la tranquilidad, incomoda a las personas y además al ser conflictivo recibe más atención que el resto de nuestros clientes.

Los clientes incorrectos drenan la energía y agotan los recursos de la Agencia, están totalmente convencidos de que nos están haciendo un gran favor al ser nuestros clientes y agotan a la gente, el tiempo, la capacidad operativa y el dinero.  Cuando hemos intentado por todos los medios posibles manejar las inconformidades y aún así el cliente no está contento, lo que mejor que hay que hacer es dejarlo ir.

Hay personas que es imposible satisfacer; pues tienen expectativas irreales o salidas de toda proporción. Es mejor concentrar todos nuestros recursos y atención a los clientes correctos y dispuestos a razonar con respeto y con una buena actitud.

Los clientes correctos, respetuosos y realmente cultos y profesionales, siempre solicitarán los servicios adecuados y acertados para su empresa, y tu como su proveedor, serás inmensamente feliz de poder atenderlo, y darás aún más de los que es!

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