LAS CANTINAS EN MEXICO, lugar de reuniones y fiestas

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LAS CANTINAS FUERON, SON Y SERÁN TRADICIONALES EN ESTE NUESTRO MÉXICO.

La cantina es una herencia cultural vinculada con la historia y desarrollo de nuestra identidad tan llena de símbolos y contradicciones.  En particular está relacionada a esa parte ritual que nos precisa reunirnos para compartir en una mesa nuestros devenires. Complementa esa necesidad tan característica que tenemos por celebrarlo todo, o como nos define Octavio Paz en El Laberinto de la Soledad: El solitario mexicano ama las fiestas y las reuniones públicas. Todo es ocasión para reunirse. Cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo y celebrar con festejos y ceremonias hombres y acontecimientos. Somos un pueblo ritual.

Así, en un primer momento, la cantina es ante todo un espacio ritual que incluso conjuga extremos aparentemente irreconciliables. Los sintetiza. En ella pueden encontrarse mexicanos con diferentes gustos, costumbres, ideologías políticas, religiosas y sociales o simplemente reunir a quien pretende disfrutar o sufrir, si no en la misma mesa, sí en el mismo recinto. El ritual para ambos extremos es el mismo en una cantina. Parte del encuentro entre dos o más que acuerdan interrumpir la marcha del tiempo y con él sobreviene compartir la comida y la bebida para compartir la vida.

En sitio de reunión desde hace más de 150 años en el México citadino. Interior de una cantina

El término, proviene del Latín cella que significa: despensa, gabinete o cuarto pequeño donde se ordenan y se ubican los vinos. herederas de las pulquerías, tabernas y vinaterías, expendios todos de la época virreinal; como de los salones estadounidenses y, por supuesto de los tascas españolas; las cantinas nacen como concepto según crónicas como las del maestro Salvador Novo hacia 1847, durante la ocupación norteamericana de nuestro país bajo la creciente demanda de los soldados invasores por bebidas con el estilo que acostumbraban; por lo cual varias fondas y tabernas comenzaron a transformarse hacia la típica imagen de los salones del viejo oeste.  Novo también refiere que en los años siguientes funcionaban en la capital mexicana once establecimientos de este tipo.

 

Durante el Porfiriato se consolida el concepto funcional de la cantina que ha llegado hasta nuestros días según lo narrado por Artemio del Valle Arizpe. Durante los primeros diez años del siglo XX, se llegaron a contar tan sólo en la Ciudad de México, más de mil cantinas y es de ésta época cuando se ha documentado se popularizó servir botanas en ellas.